Cuidar los pies todos los días

Mimar los pies

Si no cuidamos bien nuestros pies no llegaremos muy lejos. Son nuestros principales aliados y debemos darles el mimo que se merecen.

Para ello la higiene será primordial. Debemos lavar bien nuestros pies al finalizar cada una de las etapas, preferiblemente con agua fría. Si utilizamos sales relajantes, mucho mejor, nos ayudará a reducir la sensación de fatiga. También podemos usar desodorantes especiales para pies.

También puedes lavarte los pies antes de iniciar la caminata, pero en este caso nunca utilizaremos el agua demasiado caliente, ya que la piel se debilita y facilita la aparición de ampollas. En este caso podemos utilizar un jabón de azufre o aplicarse alcohol de romero que fortalece la piel.

El calzado, por supuesto, será cómodo y tendremos que estar habituado a él. En el caso de llevar botas, podremos usar dos pares de calcetines. Por debajo el más fino y lo llevaremos del revés, con las costuras hacia fuera, para evitar roces. Es muy importante no tener los calcetines húmedos en ningún momento (por agua o sudor) los pies deben mantenerse secos siempre.

Algo muy práctico también, dejarse asesorar. No hay mejores consejos que los compartidos durante el Camino. Hay peregrinos con mucha experiencia y a veces conviene escuchar sus recomendaciones.

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    Si no cuidamos bien nuestros pies no llegaremos muy lejos. Son nuestros principales aliados y debemos darles el mimo que se merecen.

    Para ello la higiene será primordial. Debemos lavar bien nuestros pies al finalizar cada una de las etapas, preferiblemente con agua fría. Si utilizamos sales relajantes, mucho mejor, nos ayudará a reducir la sensación de fatiga. También podemos usar desodorantes especiales para pies.

    También puedes lavarte los pies antes de iniciar la caminata, pero en este caso nunca utilizaremos el agua demasiado caliente, ya que la piel se debilita y facilita la aparición de ampollas. En este caso podemos utilizar un jabón de azufre o aplicarse alcohol de romero que fortalece la piel.

    El calzado, por supuesto, será cómodo y tendremos que estar habituado a él. En el caso de llevar botas, podremos usar dos pares de calcetines. Por debajo el más fino y lo llevaremos del revés, con las costuras hacia fuera, para evitar roces. Es muy importante no tener los calcetines húmedos en ningún momento (por agua o sudor) los pies deben mantenerse secos siempre.

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      About the author

      Pablo

      Soy periodista, operador de cámara y realizador de televisión, pero también soy peregrino y hospitalero. Si quieres contar tu experiencia o anécdota sobre el Camino de Santiago puedes hacerlo desde este formulario. Muchas gracias y buen camino!

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